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VOD: ¿A favor o en contra?

VOD: ¿A favor o en contra?

Me gusta la idea del VOD, pero el sistema actual está trayendo demasiados quebraderos de cabeza a un sector ya tocado. Me explico.

Antes, las diferentes ventanas de promoción y explotación de una película estaban muy bien definidas. Festivales, Cines, Home-video (alquiler y luego venta) y por último televisiones. Este era el camino habitual que recorría cualquier título en su vida comercial.

Con la irrupción del VOD, la ventana de promoción en Festivales se está reduciendo de una manera alarmante. De los habituales 12-18 meses se ha pasado a unos 3-5 de media. Cada vez son más las películas, sobre todo si hablamos de cine independiente americano, que tras su premiere en un festival, optan por un estreno limitado en salas acompañado de un lanzamiento en VOD. Lo que conlleva una serie de problemas para la explotación de las películas fuera de USA. Y es que en el momento en que la película llega al VOD es pirateada ipso facto, y esto evidentemente afecta a las posibles ventas internacionales del film, entre otras cosas.

Títulos como “Dead Snow 2”, “The Quiet Ones”, “Oculus”, “The Last Showing”, una de las últimas películas de Robert Englund, o la magnífica “Honeymoon”, que acaba de aparecer en la red y cuyo estreno en nuestro país será en el próximo Festival de Sitges, han sufrido en sus carnes la piratería tras su paso por el VOD.

Pero supongamos que alguna de estas películas hubiese sido adquirida por una distribuidora española en Berlin o Cannes (algo seguro), pensando en estrenarla tras pasar por algún festival como Sitges, la Semana de San Sebastián o Nocturna para hacer promoción. Con varios meses de separación entre los mercados y estos festivales (el más cercano a Cannes en el tiempo sería Nocturna y el más alejado Sitges), cuando llega el momento de hacer la premiere del film es, casi seguro, que la película se haya estrenada en VOD en algún lugar del mundo (puede que incluso en HV) y por consiguiente habrá aparecido en la red, siendo descargada y vista por una gran parte del público potencial de la película.

Además, muchas veces se desconoce la rentabilidad real de estas plataformas, sobre todo fuera de nuestro país, por lo que tendríamos que asumir que el riesgo para una película es muy grande. Pero si comparamos los datos disponibles de una explotación en nuestro país, entre Home Video y VOD vemos que los ingresos obtenidos en alquiler y venta física son superiores, en una proporción de 7 a 1. Es decir una película que obtenga en home-video 7000 euros de recaudación, tan sólo obtendrá 1000 en su paso por las diversas plataformas VOD.

Con estos datos en la mano, no hace falta ser un lince para ver que algo falla. Pero ¿cual es la solución? Evidentemente las plataformas de VOD nos ofrecen una serie de ventajas para explotar un producto audiovisual que no merecen ser desdeñadas a la primera de cambio. Al fin y al cabo, si hablamos de cine independiente, es de suponer que se requiera un retorno rápido de la inversión, pero ¿a qué precio? Necesitamos seguridad, pero también concienciación. ¿Y cómo nos afecta este problema? Pues, como siempre, las consecuencias las sufrirá la productora y/o distribuidora, pero también el espectador, que no podrá disfrutar de la película en una sala de cine, y verá como esa película que espera no se editará en nuestro país, teniendo que recurrir a la compra de una edición foránea o conformarse con el ripeo disponible en la red.

Evidentemente no hay que demonizar el VOD, ni lo pretendo. Tan sólo creo que ante este escenario tan triste, en el que una vez más la solución parece pasar por nuestras manos, deberíamos pensar hacía donde nos conduce todo esto…

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