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Una reflexión rápida sobre “Miedo de primera”, el inefable artículo de Juan Carlos Monedero.

Una reflexión rápida sobre “Miedo de primera”, el inefable artículo de Juan Carlos Monedero.

“La verdad, no he visto nunca ninguna película de Wes Craven” comenta Monedero y cuesta creer que alguien de su edad desconozca la filmografía de Craven, teniendo en cuenta que este revitalizó el género en los 80 con Pesadilla en Elm Street convirtiendo a Freddy Krueger en un icono de la cultura pop, y en los 90 haciendo lo propio con Scream. Aunque Craven ya había apuntado por donde irían los tiros en el nuevo cine de terror con su The Last House on the Left a principios de los 70.

Pero centrémonos en el artículo en cuestión. Continúa Monedero diciendo “Hay cosas que le gustan a muchas personas pero a mi me parecen tomaduras de pelo” y esto es algo totalmente respetable, si no fuera por que más adelante apunta que “Craven era más predecible. Tanto que dirigía siempre la misma película y luego le ponía un número detrás” ¿En serio? ¿Señor Monedero, no ha visto nunca una película suya y afirma semejante tontería? Creo que antes de escribir un artículo de este tipo debería informarse un poco de la trayectoria profesional del mismo. Claro está que para Monedero la figura de Craven tan sólo sirve para dos cosas. La primera aprovecharse de la misma para generar tráfico hacia su web y la segunda articular un sin propósito que, con calzador, utiliza por igual la Biblia, Lost, la Cenicienta y a Belén Esteban para defender su postura sobre el maltrato y la violencia de género además de sus ideas politicas. Como si no se explica que diga que “Freddy Krueger asusta mucho a las mujeres” para luego preguntar “¿Para qué te vas a atravesar un bocadillo de calamares en la Plaza de Atocha de Madrid si puedes venir de Ohio y comerte una hamburguesa de mierda en un local idéntico al de tu pueblo en la América profunda?”.

El mayor problema del artículo de Monedero es que parece realizado simple y llanamente para cubrir expediente con el diario Público, y por ello se atreve a decir que las películas de terror no son complejas. Una afirmación que ofenderá a cualquier aficionado a este género ya que desde el desconocimiento se atreve a sentenciar cientos y cientos de grandes títulos que dejan al “artista” de Fernando León, con todos mis respetos, a la altura del betún. ¿Sabe usted Sr. Monedero quienes son Fellini, Buñuel, Bergman, Polanski, Hitchcock o Carpenter por citar unos cuantos? ¡Pero que vamos a esperar de un individuo que afirma que le interesa más Belén Esteban que Freddy Krueger!

Lejos de terminar Monedero lapida que “Las películas de miedo me recuerdan a las películas porno: verlas hasta el final sólo es señal de que estás fracasando” y afirma que el espacio dedicado a su muerte en los telediarios le ha parecido “obsceno”, algo curioso que el le dedique su columna a ese mismo personaje y motivo ¿verdad? ¿no será este síntoma de su propio fracaso entonces?. Prosigue el artículo con su habitual discurso: que si la OTAN esto, que si el ISI aquello, que si la ONU lo de más allá, comparando a Krueger con Aznar, Bush y Blair (que hay que reconocer que si dan más miedo que la creación de Craven) etc. Sic.

Señor Monedero la de Craven era ficción y de las grandes, y su artículo me parece además de insultante, decepcionante. La figura de Craven se defiende por si sola, y como el mismo decía (ya que además de cineasta era doctorado en Psicología e Inglés, y ostentaba una maestría en Filosofía) “Tu no entras en el cine y pagas tu entrada para sentir miedo sino para ver tus propios miedos reflejados en una narración. Las historias y la narrativa son unas de las cosas más poderosas de la humanidad. Son vehículos para hacer frente al caótico peligro de la existencia”. Y es que para Craven el cine era “una de nuestras principales formas de arte. Una manera increíblemente poderosa para contar historias edificantes que muevan a la gente a llorar de emoción y les inspiren a alcanzar las estrellas”.

Puedes leer el artículo de Juan Carlos Monedero aquí: Miedo de primera

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